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De curiosidades y anécdotas

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En las Tendenciosas somos de las que se paran a mirar los escaparates… ¡no sea que encontremos en ellos gratas sorpresas! Nos gusta imaginar qué piensan los creadores cuando los diseñan, y cómo los interpreta el viandante.

¡Lo que nos hubiéramos divertido de haber pasado por la Quinta Avenida, allá por los años 30! Por aquella época, encargaron al mismísimo Salvador Dalí la creación de los escaparates de los almacenes Bonwit-Teller, una de las tiendas más lujosas de Nueva York.

Como no podía ser de otra manera, sus “escap-artes” fueron completamente surrealistas, aunando todos los elemento que le gustaban a Dalí: los teléfonos en forma de langosta; una bañera forrada de astracán, peluda y llena de agua; un traje afrodisíaco de pipermín y moscas…

En el otro escap-arte una figura acostada en una cama con un baldaquino negro y  unos carbones ardiendo sobre la almohada; un traje con moscas y pipermín, cuernos de rinoceronte…

Su idea era representar el día y la noche y, como buen escaparatista, se pasó toda la noche en vela para sorprender a todos a la mañana siguiente. Y, efectivamente, ¡sorprendió!  Había tal expectación, que sus decorados fueron retocados, quizás, para hacerlos más comerciales. Es la eterna lucha entre el “escaparte imagen” o el escaparate comercial.

Cuando Dalí lo vio, entró en cólera y lanzó la bañera contra el cristal. Por lo que por la Quinta Avenida acabaron rodando Dalí, su bañera peluda y el agua.

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El polémico artista fue detenido e incluso pasó toda la noche en el calabozo con leyenda de mafiosos incluída, pero el juez lo dejó libre alegando que:  “cualquier artista tiene derecho a defender, hasta sus últimas consecuencias, la integridad de su obra”.

De ahí que siempre hayamos pensado en nuestra obligación de embellecer la ciudad; de transformarla, para que nuestro paseo por ella sea como pasear por un bello museo.

Los profesionales tenemos que ser capaces de crear nuevos escenarios sociales. Que los escaparates reflejen el estilo, identifiquen una época, creen tendencias, reflejen nuestros estilos de vida. Y den señas de identidad a nuestras ciudades con la creación de magnificas escenas, en las que el arte, la creatividad y el visual-merchandising se den la mano.

Un punto de encuentro entre la fantasía de la tienda y la realidad de la calle…

Seguiremos contando anécdotas de escaparates y otras curiosidades. ¿Sabías que con menos de 20 años Andy Warhol trabajó como escaparatista para tiendas como Tiffany o Bonwit Teller?

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